El Salvador figura entre los países de América Latina y el Caribe con mayor dinamismo en el crecimiento real del salario mínimo durante los últimos 13 años, de acuerdo con el más reciente panorama laboral publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El avance, aunque relevante en términos porcentuales, aún convive con desafíos estructurales y comparativos dentro de Centroamérica.
Según el informe divulgado en diciembre, el país se ubica en un grupo reducido de naciones que registraron incrementos reales de entre el 40 % y el 60 % en el salario mínimo entre 2012 y 2025. En esta categoría también se encuentran Bolivia, Chile, Nicaragua y República Dominicana, lo que posiciona a El Salvador como uno de los mercados laborales con mayor ajuste acumulado en la región durante el período analizado.
El estudio de la OIT segmenta a los países en tres bloques. En el primero se concentran aquellos con incrementos inferiores al 10 % en más de una década, como Guatemala, Honduras, Paraguay y Perú. Un segundo grupo, integrado por Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Panamá y Uruguay, muestra avances moderados de entre el 10 % y el 30 %. En contraste, el tercer bloque —donde se encuentra El Salvador— destaca por alzas sustanciales en términos reales.
A nivel regional, el organismo internacional señala que en la mayoría de los países el salario mínimo vigente en 2025 supera el nivel observado en 2012. De los 17 países evaluados, 11 registraron aumentos reales, cuatro permanecieron sin variaciones relevantes y dos experimentaron retrocesos. Argentina figura entre los casos de caída, mientras que Paraguay mantuvo prácticamente estancada su remuneración mínima.
El análisis excluye a México debido a la magnitud excepcional de su política salarial, que impulsó un incremento cercano al 160 % desde 2018, distorsionando las comparaciones regionales tradicionales.
Trayectoria salarial en El Salvador
Los registros del Diario Oficial reflejan una política de ajustes escalonados en la última década. En 2015 entró en vigor un incremento del 12 %, resultado de un acuerdo aprobado en 2013 que estableció aumentos graduales del 4 % anual durante tres años. Como resultado, el salario mínimo en sectores como comercio y servicios se ubicó entonces en $251.70 mensuales.
Posteriormente, se aprobaron nuevos ajustes en 2017, 2021 y 2025. El más reciente, de 12 %, comenzó a aplicarse el 1 de junio del año pasado y elevó la remuneración mínima del sector comercio y servicios hasta $408.80 mensuales, lo que representa un aumento acumulado de aproximadamente 62.4 % en comparación con los niveles previos a la década.
Sin embargo, pese a esta trayectoria ascendente, El Salvador continúa siendo el segundo país con el salario mínimo más bajo de Centroamérica, de acuerdo con la legislación vigente en cada nación. Nicaragua se mantiene en la última posición, con salarios que varían desde $363.82 para sectores como construcción y servicios financieros, hasta $162.57 para actividades agropecuarias.
La OIT reconoce los avances regionales en materia salarial, pero advierte que estos procesos no suelen ser uniformes. Factores como el nivel de referencia del salario mínimo, su relación con el salario promedio, los mecanismos de actualización y el grado de cumplimiento efectivo influyen de manera decisiva en los resultados.
El informe subraya además la necesidad de fortalecer los marcos institucionales que rigen los ajustes salariales. En el caso salvadoreño, el Consejo Nacional del Salario Mínimo (CNSM) postergó la revisión obligatoria del salario —que debía realizarse a más tardar en agosto de 2024— hasta mayo de 2025, evidenciando brechas entre la normativa y su aplicación.
En ese contexto, el desempeño del salario mínimo en El Salvador refleja avances significativos en términos reales, pero también deja en evidencia que el reto no solo pasa por aumentar los ingresos, sino por garantizar procesos oportunos, sostenibles y alineados con la productividad y el costo de vida.


