La formalización empresarial en El Salvador recibe un impulso significativo con la extensión de la inscripción gratuita para las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS), medida aprobada por la Asamblea Legislativa y vigente hasta el 31 de diciembre de 2026. Esta iniciativa busca consolidar un entorno más accesible para emprendedores e inversionistas, reduciendo los costos y los trámites asociados a la constitución de empresas.
Desde su implementación en febrero de 2024, las SAS han mostrado un crecimiento sostenido, convirtiéndose en la modalidad societaria más popular del país. Según datos proporcionados por el Centro Nacional de Registros (CNR), hasta el 18 de noviembre de 2025 se han registrado 6,065 SAS, con un capital de constitución que alcanza los $16 millones. Además, estas sociedades han adquirido 230 inmuebles, registrado 435 marcas y formalizado más de 70,000 garantías mobiliarias, evidenciando su impacto en la formalización y dinamización del sector empresarial.
El perfil de los emprendedores que eligen esta modalidad también muestra tendencias claras: el 63.3 % de las SAS son unipersonales, lo que refleja la confianza de los empresarios en la agilidad y facilidad que ofrece este modelo para iniciar operaciones. En cuanto al procedimiento de inscripción, un 32.3 % se ha realizado a través de la plataforma digital del CNR, mientras que la mayoría, un 67.7 %, ha optado por la modalidad presencial, lo que subraya la necesidad de mantener canales mixtos de atención que se adapten a distintas preferencias y capacidades tecnológicas.

Expertos en economía y desarrollo empresarial destacan que esta medida no solo reduce las barreras de entrada para nuevos emprendedores, sino que también incentiva la inversión formal, fortalece la seguridad jurídica y contribuye a la creación de un ecosistema empresarial más competitivo. La prolongación de la gratuidad hasta finales de 2026 podría consolidar a las SAS como un pilar del emprendimiento salvadoreño, facilitando la expansión de pequeñas y medianas empresas que son clave para el desarrollo económico del país.
En un contexto de impulso a la formalización y la innovación empresarial, esta política representa un estímulo tangible para la generación de empleo, la diversificación del sector productivo y el fortalecimiento de la economía formal salvadoreña.


