El Banco Central de Reserva (BCR) de El Salvador incrementó nuevamente sus reservas de oro al comprar 9,298 onzas troy por un valor de $50 millones, equivalentes a aproximadamente $5,377 por onza. Esta operación forma parte de la estrategia institucional de aumentar las tenencias de este activo considerado un refugio seguro en tiempos de volatilidad financiera.
Con esta transacción, sumada a la compra realizada en septiembre de 2025 por 13,999 onzas, las reservas de oro del país alcanzan 67,403 onzas, con un valor estimado de $360 millones, según datos oficiales del BCR. Cabe destacar que el banco había mantenido las reservas de oro estables en 44,106 onzas durante más de 30 años, antes de retomar la adquisición del metal el año pasado.
Al cierre de 2025, las reservas internacionales de El Salvador alcanzaron los $4,484.9 millones. De estos activos, $4,813.83 millones correspondieron a reservas propiamente dichas, de las cuales el oro representó un 5.1%. El resto estuvo compuesto por tenencias de derechos especiales de giro otorgados por el Fondo Monetario Internacional, reservas en moneda extranjera, así como valores en tránsito e intereses devengados por activos externos.
La compra coincide con un periodo de fuerte apreciación del oro, que ha duplicado su valor desde 2025, registrando un incremento del 94%. Solo durante 2026, el precio del metal ha subido un 25%, alcanzando en la jornada del jueves valores de hasta $5,600 por onza.
A nivel global, el Consejo Mundial del Oro reportó que en 2025 la demanda del metal superó las 5,000 toneladas por primera vez, con un récord de 53 nuevos máximos históricos en su precio durante el año. La demanda general creció un 8%, mientras que la compra por parte de inversionistas aumentó un 84%, reflejando un fuerte apetito por activos de refugio en un contexto económico incierto.
La estrategia del BCR de reforzar las reservas con oro refleja un enfoque prudente de diversificación de activos y protección frente a la volatilidad de los mercados internacionales, consolidando al metal precioso como un componente estratégico en la política financiera del país.


