La Copa Mundial de Fútbol 2026 no solo atraerá la atención de millones de aficionados, sino que se perfila como uno de los mayores impulsores económicos de México en la próxima década. Según Deloitte, el torneo generará un efecto multiplicador que combina inversión, turismo y gasto interno, con un impacto directo en el crecimiento económico y la actividad empresarial.
El análisis de Deloitte proyecta un impacto económico total de US$4.050 millones, resultado de dos pilares: la inversión en infraestructura para garantizar la operación del evento y el incremento del consumo vinculado a la llegada de turistas y a la participación masiva de la población local en torno al Mundial.
En materia de inversión, se esperan US$1.800 millones entre 2024 y 2026, con un aumento notable en los meses previos al torneo. Por su parte, el gasto de consumidores y aficionados alcanzará los US$2.250 millones, destacando el papel de sectores como gastronomía, alojamiento, transporte y comercio.

Generación de empleo
Uno de los impactos más visibles será la creación de 112.200 empleos temporales, equivalentes al 0,19 % del empleo total del país. Estos trabajos estarán vinculados tanto a la construcción de infraestructura como a servicios intensivos en mano de obra, incluyendo restaurantes, hoteles y comercios.
En términos macroeconómicos, el Mundial aportaría aproximadamente 0,14 % del Producto Interno Bruto, con un posible incremento de una décima en el crecimiento esperado para 2026.
Beneficios sectoriales
Los sectores más beneficiados serán la gastronomía, el retail y el turismo-estadio. La gastronomía experimentará un repunte debido a la afluencia de turistas y el consumo local asociado a los partidos en bares y restaurantes. Por su parte, el retail verá un aumento en ventas de la “canasta mundialista”, que incluye bebidas, snacks y productos electrónicos.
Se estima que 20-25 % de los aficionados verán los partidos fuera de casa, generando una derrama superior a US$560 millones en restaurantes y bares. Además, México proyecta recibir 836.000 visitantes, entre nacionales e internacionales, con un gasto promedio elevado por parte de los turistas extranjeros.
“Más allá del evento deportivo, el Mundial activa un ciclo de gasto que impacta directamente hogares, comercios y espacios públicos, generando beneficios económicos en todo el país”, concluye Deloitte.


