El pasado domingo 4 de enero marca el retorno de miles de visitantes internacionales que ingresaron a El Salvador durante la reciente temporada vacacional, un flujo que dejó impactos positivos en la economía nacional, especialmente en sectores como turismo, comercio, transporte y servicios. La experiencia de los viajeros, muchos de ellos procedentes de Guatemala y de la diáspora salvadoreña, evidencia no solo una percepción favorable del país, sino también el efecto de las transformaciones estructurales que hoy se reflejan en mayor actividad económica.
En los distintos puntos fronterizos terrestres, las autoridades han reforzado los servicios para agilizar y facilitar los trámites de salida, luego de semanas de alta afluencia. Este movimiento constante de personas se traduce en consumo directo en hoteles, restaurantes, centros recreativos, mercados, gasolineras y comercios locales, generando ingresos para pequeños, medianos y grandes empresarios.
“La primera impresión al entrar al país fue ver calles bien hechas, limpias y seguras. Anduvimos con mi familia hasta altas horas de la noche sin problema. La gente es amable y respetuosa. Quisiera regresar y conocer más”, expresó el visitante guatemalteco José De Paz, una percepción que se repite entre turistas regionales y que se ha convertido en un activo intangible para la economía salvadoreña: la confianza.

La seguridad y el orden han permitido que las familias recorran diversos destinos naturales, culturales y urbanos, ampliando la derrama económica más allá de los polos turísticos tradicionales. “Todo fue fantástico, me hizo falta tiempo. Visitamos el Museo Tin Marín, el Centro Histórico de San Salvador de noche y varios espacios familiares”, comentó la guatemalteca Dallana Salazar al cruzar la frontera San Cristóbal, en Santa Ana.
La modernización de espacios públicos, carreteras, parques recreativos y del Aeropuerto Internacional de El Salvador San Óscar Arnulfo Romero y Galdámez ha fortalecido la competitividad del país como destino regional. Para la salvadoreña residente en Guatemala, Mabel Magaña, los cambios son evidentes: “De noche se ven hermosas las carreteras. Visitamos aguas termales, el Parque Recreativo Los Chorros y Concepción de Ataco. El aeropuerto también está muy bonito”.
Desde una perspectiva económica, este dinamismo turístico refuerza la generación de empleo temporal y permanente, incrementa la recaudación fiscal vinculada al consumo y posiciona a El Salvador como un punto de encuentro familiar y amigable en Centroamérica. La experiencia positiva de los visitantes se convierte, además, en promoción indirecta del país, un factor clave para atraer nuevas inversiones y sostener el crecimiento del sector turístico, uno de los motores de la economía nacional en los últimos años.


