La adopción de estándares internacionales en materia de cumplimiento corporativo continúa ganando terreno en el sector público. En esa línea, la Superintendencia de Competencia formalizó la obtención de la certificación bajo la Norma ISO 37001:2016, consolidando un modelo de gestión orientado a la prevención de riesgos de soborno.
El reconocimiento fue concedido por el Organismo Salvadoreño de Normalización, luego de una auditoría externa que evaluó el cumplimiento de criterios internacionales en control interno, análisis de riesgos y monitoreo institucional.
Un estándar global aplicado al sector público
La ISO 37001 establece parámetros para diseñar sistemas de gestión antisoborno que promuevan integridad, transparencia y mejora continua. Su implementación en organismos reguladores representa un paso relevante en términos de fortalecimiento institucional, especialmente en entidades que supervisan mercados y prácticas empresariales.
De acuerdo con autoridades del OSN, la certificación valida que la Superintendencia ha estructurado procesos formales para reducir exposiciones legales y reputacionales, una condición que incide directamente en la percepción de estabilidad regulatoria.

Señal estratégica para inversionistas
El superintendente Gerardo Henríquez explicó que la certificación formó parte de los objetivos prioritarios de su administración, con el propósito de elevar los estándares internos de control y alinearlos con buenas prácticas globales.
El sistema certificado abarca la totalidad de los procesos sustantivos de la institución: actuaciones técnicas, resoluciones administrativas y funciones regulatorias. Esto incluye evaluación periódica de riesgos, protocolos de prevención, capacitación del personal y canales de denuncia supervisados.
En términos económicos, la consolidación de marcos de cumplimiento fortalece la confianza de inversionistas y agentes económicos, al garantizar que la autoridad de competencia opera bajo esquemas formales de integridad.
Transparencia como activo institucional
Aunque la certificación no reemplaza las obligaciones legales vigentes, sí introduce un esquema de gestión basado en estándares internacionales que eleva el nivel de exigencia interna. Para la Superintendencia, esto representa una herramienta estratégica para reforzar su legitimidad y asegurar que sus decisiones regulatorias se desarrollen dentro de un marco robusto de ética y control.
La certificación ISO 37001 se convierte así en un elemento diferenciador dentro del ecosistema institucional salvadoreño, aportando previsibilidad y mayor confianza al entorno de negocios.


