El Salvador encara un cierre de año con un panorama económico más dinámico de lo previsto, según las nuevas estimaciones presentadas por el Consejo Monetario Centroamericano (CMCA) durante su más reciente reunión en República Dominicana. En el encuentro, los presidentes y autoridades de los bancos centrales de la región revisaron el comportamiento macroeconómico del istmo y ajustaron sus previsiones de crecimiento e inflación para cada país, a la luz de los datos acumulados al segundo semestre.
Para el caso salvadoreño, el organismo elevó sustancialmente su rango de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), situándolo ahora entre 3.5% y 4%, un incremento significativo respecto a las proyecciones divulgadas en julio, que se ubicaban entre 2.5% y 3%. Esta revisión al alza refleja que la economía ha mostrado una mayor resiliencia frente al entorno internacional y un ritmo de expansión más vigoroso del esperado.
El cambio en la proyección se sustenta, en parte, en los datos divulgados por el Banco Central de Reserva (BCR), que reportó un crecimiento acumulado del 3.22% al primer semestre de 2024. Sectores como servicios, manufactura y construcción han aportado un impulso importante, mientras que las exportaciones muestran señales de recuperación gradual conforme mejora la demanda de los principales socios comerciales.

Aun con este panorama local más optimista, las estimaciones de los organismos internacionales se mantienen relativamente más moderadas. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyectó a finales de octubre un crecimiento del 2.8%, mientras que el Banco Mundial ubicó su previsión en 2.5%. En esa misma línea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) conserva su proyección del 2.5%, a la espera de una actualización en su próximo informe regional.
El ajuste realizado por el CMCA no solo marca una divergencia con respecto a los organismos multilaterales, sino que también refleja un mayor optimismo de parte de las autoridades monetarias regionales sobre la evolución de la economía salvadoreña. De confirmarse estas expectativas, El Salvador cerraría el año con uno de los crecimientos más dinámicos de la última década, en un contexto global donde persisten altos niveles de incertidumbre y desaceleración en varias economías emergentes.
Las próximas actualizaciones del BCR y los resultados del tercer trimestre serán determinantes para evaluar si el país mantiene este impulso y si las nuevas previsiones del Consejo encuentran respaldo en la actividad económica real.


