En 2018, Benjamin Fernandes lanzó su startup fintech, Nala, con el objetivo de acelerar las transferencias de dinero en su natal Tanzania. Sin embargo, durante los dos años siguientes, el ex presentador de televisión y MBA de Stanford, ahora de 31 años, enfrentó varios desafíos.
Desde una carta de cese y desistimiento por parte del mayor proveedor de telecomunicaciones de Tanzania, hasta la renuncia de su cofundador antes de un día crucial en Y Combinator, y la disminución de la demanda por la pandemia de COVID-19, todo parecía estar en contra de Nala. Finalmente, en 2020, Fernandes tomó la difícil decisión de cerrar la startup.
En lugar de rendirse, Fernandes decidió reformar y reconstruir Nala como un servicio de remesas transfronterizo que ahora permite a los inmigrantes africanos en Estados Unidos y 20 países europeos enviar dinero a 11 países africanos, incluidos Kenia, Nigeria, Uganda y su natal Tanzania. Hoy en día, Nala cuenta con más de 500,000 clientes registrados, ninguno de los cuales reside en África.
Aunque Nala no es la única fintech en este negocio, se ha distinguido por integrar funciones diseñadas para su mercado objetivo, como la integración con M-Pesa en Kenia, que permite a los trabajadores en el extranjero pagar facturas en sus países de origen directamente desde su cuenta. Este enfoque ha ayudado a Nala a crecer en un continente donde la población se duplicará para 2050, convirtiendo a África en un mercado clave para las remesas.
En julio de 2023, a pesar de un mercado fintech en crisis, Nala logró recaudar 40 millones de dólares en una ronda de financiación, elevando su valoración a más de 200 millones de dólares. La firma de capital de riesgo Acrew Capital lideró la ronda, con la participación de Amplo y DST Global. A pesar de su éxito, Nala sigue manteniendo un enfoque austero en los costos, con la mayoría de sus empleados trabajando en Kenia y el Reino Unido, y Fernandes pasando la mayor parte de su tiempo en Londres.
Nala, que alcanzó la rentabilidad en 2023, planea expandir su negocio de remesas a mercados en el sur de Asia y América Latina, y también está desarrollando una infraestructura de pagos transfronterizos llamada Rafiki, diseñada para empresas globales. Fernandes explica que la infraestructura de pagos en África está muy por debajo de su potencial, y Nala busca cambiar esto al ofrecer vías de pago más confiables y de menor costo.
El éxito de Nala también se debe a la transparencia de sus tarifas, una característica poco común entre las fintech que operan en África. Fernandes ha hecho de la transparencia y la confianza pilares de su empresa, lo que ha ganado la lealtad de los clientes, incluso cuando las tarifas de Nala no son las más bajas. Además, Nala planea ofrecer nuevos servicios financieros que empoderen a sus clientes, como tarjetas de débito para beneficiarios en África y la posibilidad de transferir historiales crediticios a los Estados Unidos.
Con una visión clara y una ejecución eficiente, Nala está posicionada para seguir creciendo y ofrecer soluciones financieras innovadoras tanto para individuos como para empresas en África y más allá.


