El costo de la canasta básica alimentaria (CBA) urbana en El Salvador continuó su tendencia alcista durante mayo de 2026, alcanzando su nivel más elevado desde agosto del año pasado. El incremento refleja una mayor presión sobre el presupuesto de las familias salvadoreñas, especialmente por el encarecimiento de productos esenciales como pan, carnes, huevos y leche, según datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas y Censos (Onec).
Las cifras oficiales muestran que la CBA urbana se ubicó en $258.21 al cierre de mayo, lo que representa un aumento de $1.51 respecto a abril. Con este resultado, el indicador acumula cinco meses consecutivos de incrementos y se aproxima a los máximos observados en 2024, cuando la canasta alcanzó los $259.97.
El comportamiento de los precios evidencia un impacto directo en los alimentos de mayor consumo dentro de los hogares. Entre los productos que registraron aumentos destacan el pan francés, diferentes cortes de carne de res y cerdo, pollo, huevos, leche fresca, azúcar y varias frutas de consumo habitual, como naranja, plátano y guineo. También se observaron alzas en el grupo de grasas, integrado por aceite, margarina y manteca vegetal.

Aunque la Onec no detalla las causas específicas detrás de la variación mensual, el incremento ocurre en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente y episodios de volatilidad en los mercados energéticos, factores que suelen influir en las cadenas de suministro y en los costos de producción y transporte de alimentos.
No obstante, algunos productos básicos mostraron una reducción en sus precios durante mayo. Entre ellos se encuentran las tortillas, el arroz, los frijoles y varias hortalizas como tomate, cebolla, chile verde, repollo, papa y güisquil, lo que ayudó a moderar parcialmente el aumento general de la canasta urbana.
Zona rural muestra comportamiento diferente
A diferencia de las áreas urbanas, la canasta básica rural presentó una disminución de $0.59 y cerró mayo en $185.51. La diferencia responde, en parte, a la metodología utilizada para su cálculo, que no contempla algunos alimentos incluidos en la medición urbana, como el pan francés y las verduras.
En el sector rural, los consumidores experimentaron reducciones en productos como tortillas, arroz, frijoles y azúcar. Sin embargo, también enfrentaron incrementos en carnes, grasas, huevos, leche y frutas, categorías que continúan mostrando presiones inflacionarias.
El aumento de la canasta básica coincide con una aceleración de la inflación en alimentos, que alcanzó el 2.8 % durante mayo. Además, el más reciente Índice de Precios al Consumidor (IPC) señala que entre los bienes con mayores incrementos mensuales destacan la tortilla y los servicios de alimentación preparados, indicadores que reflejan un mayor costo de vida para las familias salvadoreñas.
El comportamiento de los precios de los alimentos seguirá siendo uno de los principales indicadores a monitorear en los próximos meses, debido a su impacto directo en el consumo de los hogares, el poder adquisitivo de los salarios y la dinámica de la economía nacional.


