El Salvador busca que más pequeñas y medianas empresas ingresen al mercado internacional. Para lograrlo, necesita reducir los obstáculos que limitan la competitividad y facilitar el acceso a nuevos mercados.
Durante el Export Summit de COEXPORT, el especialista en comercio internacional Miguel Ángel Chévez destacó el potencial del sector empresarial salvadoreño. El país cuenta con cerca de 1.5 millones de empresas y alrededor del 98 % son microempresas.
Sin embargo, en 2025 solo unas 2,600 empresas exportaron. Por ello, uno de los principales retos es incorporar a más pymes al comercio exterior y a las cadenas de proveedores.

Costos y financiamiento frenan la competitividad
Chévez señaló que El Salvador necesita aprovechar mejor sus tratados comerciales. También debe resolver varios obstáculos que afectan el crecimiento de las empresas.
Entre los principales desafíos están los altos costos de la energía y las dificultades para acceder al financiamiento. Además, el país necesita más personal con formación técnica y conocimientos de otros idiomas.
Superar estas barreras permitiría que más mipymes amplíen sus operaciones. Asimismo, facilitaría su participación en los mercados internacionales.

El país busca facilitar las inversiones
La atracción de inversiones también requiere mejores condiciones para las empresas. Alberto Acosta, subsecretario de Comercio e Inversiones, explicó que la facilitación busca eliminar trabas durante todo el ciclo de una inversión.
Este proceso comienza con la idea de negocio y continúa durante las operaciones. También contempla la etapa en que una empresa decide salir del mercado.
Acosta detalló que el trabajo comprende tres áreas principales:
- Técnica: agilizar los trámites empresariales.
- Institucional: mejorar la coordinación entre las entidades involucradas.
- Económica: fortalecer las condiciones que favorecen la inversión.
Más oportunidades para las empresas
Ampliar la participación de las pymes en las exportaciones y facilitar las inversiones son dos desafíos para El Salvador.
Ambas acciones buscan fortalecer la competitividad nacional. Además, pueden abrir nuevas oportunidades para que las empresas crezcan y lleguen a más mercados.



