Durante décadas, la salud femenina permaneció como un área invisibilizada en la medicina. No por falta de pacientes —las mujeres representan la mitad de la población mundial— sino por un déficit sistemático en investigación, desarrollo e inversión. Esta omisión ha generado diagnósticos tardíos, tratamientos genéricos y millones de mujeres con necesidades médicas desatendidas.
Sin embargo, la combinación de tecnología avanzada, análisis de datos, una nueva generación de emprendedores y un paciente 5.0 “empoderado” está revolucionando el panorama. En este contexto, FemTech Latam realizó un exhaustivo mapeo regional que dio origen al Landscape FemTech Latam 2025, el primer relevamiento completo de startups del sector en América Latina.
El estudio identificó más de 70 startups en nueve países, con Brasil a la cabeza con 36 empresas (49%), seguido por Argentina con 14 (19%) y México con 7 (10%). Aunque la región representa una pequeña fracción del ecosistema global, el potencial es inmenso: según Statista y Grand View, el mercado total direccionable para soluciones en salud femenina alcanza los US$ 100.000 millones, con un mercado servible en la región valuado en US$ 10.000 millones.
Pero detrás de estas cifras hay realidades complejas y desafíos significativos. El Landscape detectó cinco insights clave que muestran tanto oportunidades como contradicciones del sector.
Desigualdades que no encuentran solución
El ecosistema FemTech en Latinoamérica presenta una disparidad marcada: la salud menstrual, la anticoncepción y la fertilidad concentran la mayoría de las innovaciones, mientras áreas críticas como salud pélvica y prevención del cáncer ginecológico permanecen casi desatendidas. Esta brecha refleja una desconexión entre innovación e inclusión, pues mientras proliferan aplicaciones de seguimiento menstrual, muchas mujeres sufren pobreza menstrual y carecen de acceso a productos básicos o información adecuada. Esta paradoja demuestra cómo la tecnología puede tanto democratizar el acceso como profundizar las desigualdades existentes. Esta tendencia es global, salvo en países nórdicos que muestran mayor diversificación, en parte por el alto costo que implica desarrollar tecnologías más complejas como dispositivos de ultrasonido o soluciones preventivas oncológicas.

El posparto, un eslabón perdido
Si bien el ecosistema acompaña el embarazo, el cuidado posparto es un área desatendida. Solo el 37% de las mujeres latinoamericanas logra mantener la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses, y entre el 20% y 40% experimenta síntomas de depresión perinatal, a menudo sin diagnóstico ni tratamiento. Soluciones como la plataforma educativa B2Mamy o Bloom Care, ambas de Brasil, son escasas y todavía insuficientes. Este vacío representa una oportunidad estratégica para proyectos que quieran abordar una necesidad real y poco explorada.
Innovación desde rincones inesperados
Países con ecosistemas menos desarrollados, como Nicaragua y Costa Rica, están demostrando creatividad y sensibilidad para abordar problemas concretos. Un ejemplo destacado es The Lily Project, que creó Chava, un chatbot por WhatsApp que ofrece información confidencial sobre salud sexual a jóvenes en cualquier momento. Este caso evidencia que no es necesario estar en Silicon Valley para innovar en salud femenina; basta con detectar necesidades reales y aplicar soluciones creativas y accesibles.
El panorama FemTech en Latinoamérica se encuentra en una etapa temprana, con grandes desafíos y potencialidades. La combinación de datos, tecnología, emprendimiento y un nuevo paciente empoderado abre la puerta para transformar una agenda de salud que durante décadas fue ignorada, con un mercado que promete mover miles de millones de dólares en los próximos años. La pregunta ahora es quién estará listo para liderar esta revolución inclusiva y efectiva en la salud femenina regional.


