El comercio exterior salvadoreño cerró 2025 con señales mixtas: crecimiento moderado en manufactura, concentración sectorial y una marcada dependencia importadora en alimentos básicos. De acuerdo con el informe más reciente del Banco Central de Reserva de El Salvador (BCR), las exportaciones totales sumaron $6,428.5 millones, impulsadas casi en su totalidad por la industria manufacturera.
La manufactura aportó $6,169.9 millones, equivalentes al 96 % del total exportado, con un incremento interanual de 1.8 %. El desempeño estuvo liderado por tres segmentos que, en conjunto, concentraron más de la mitad de los ingresos: alimentos ($1,149 millones), prendas de vestir ($1,104.7 millones) y productos de caucho y plástico ($512.5 millones).
Al considerar una clasificación ampliada del sector alimentario, el valor exportado escala a $1,478.6 millones, un 5.5 % más que en 2024. Las bebidas no alcohólicas y las preparaciones comestibles destacaron por su dinamismo, reflejando mayor sofisticación en la oferta exportable y oportunidades en mercados regionales.
No obstante, la balanza alimentaria muestra una brecha relevante: las importaciones del sector superaron los $3,452.6 millones, con un crecimiento de 13 %, impulsadas principalmente por la compra de cereales. Este comportamiento confirma la vulnerabilidad estructural en el abastecimiento de granos y materias primas agrícolas.
En cuanto a destinos, la región centroamericana absorbió la mitad de las exportaciones totales, consolidándose como plataforma natural de integración comercial. Guatemala y Honduras continúan como los principales socios intrarregionales, mientras que Estados Unidos mantiene su liderazgo como mercado individual, aunque con una leve reducción en su participación relativa.
El balance de 2025 perfila una economía exportadora con bases industriales sólidas, pero con desafíos pendientes en diversificación productiva, sustitución de importaciones estratégicas y ampliación de mercados de alto valor agregado.


