McDonald’s consolidó su posición como uno de los referentes globales del sector de comida rápida tras cerrar 2025 con resultados financieros superiores al ejercicio anterior. La compañía reportó un beneficio neto de 8.563 millones de dólares, lo que representa un crecimiento anual del 4 %, en un entorno marcado por presión inflacionaria y ajustes en el consumo.
La multinacional también elevó sus ingresos totales hasta 26.885 millones de dólares, cifra que igualmente supone un incremento del 4 % interanual, confirmando la resiliencia del modelo de negocio basado en escala global, eficiencia operativa y estrategia de valor.

Fuerte desempeño en el cuarto trimestre
El último trimestre del año —periodo clave para los mercados financieros— reflejó una aceleración en la dinámica comercial. Entre octubre y diciembre, McDonald’s obtuvo 2.164 millones de dólares en ganancias netas, un 7 % más respecto al mismo periodo de 2024.
En ese mismo tramo, los ingresos trimestrales crecieron un 10 %, hasta alcanzar 7.009 millones de dólares, impulsados por mayor tráfico en restaurantes y mejoras en la percepción de precio por parte de los consumidores.
Crecimiento en ventas comparables y liderazgo en Estados Unidos
A nivel global, las ventas comparables avanzaron un 5,7 % durante el cuarto trimestre, mientras que en Estados Unidos —su mercado más importante— el crecimiento fue del 6,8 %.
En el acumulado anual, las ventas globales aumentaron 3,1 %, y en el mercado estadounidense 2,1 %, cifras que reflejan estabilidad en un contexto de consumo selectivo.
El presidente y CEO, Chris Kempczinski, destacó que la estrategia centrada en valor y accesibilidad fue determinante para fortalecer el posicionamiento de la marca.
“Nuestro liderazgo en valor está dando resultados. Al escuchar a los clientes y actuar con rapidez, hemos incrementado el tráfico y reforzado nuestra propuesta de asequibilidad”, señaló el directivo tras el cierre de Wall Street.
Reacción moderada en los mercados
Pese al sólido reporte anual, las acciones de McDonald’s registraron una caída del 0,84 % en operaciones posteriores al cierre de la Bolsa de Nueva York, reflejando una reacción prudente de los inversionistas ante expectativas futuras y condiciones macroeconómicas.


