El arrendamiento de autos perdió fuerza en Estados Unidos. Esta modalidad, que durante años fue una alternativa atractiva para adquirir vehículos nuevos, todavía no recupera el nivel que tenía antes de la pandemia.
El principal problema son las cuotas mensuales. Los fabricantes ofrecen menos incentivos y los consumidores se encuentran con pagos más altos al renovar sus contratos.
Antes de la pandemia, los arrendamientos representaban cerca del 30% de las ventas de vehículos nuevos en Estados Unidos, según la firma de investigación JD Power. Durante la escasez de autos posterior a la pandemia, esa participación cayó al 17%.
El mercado comenzó a recuperarse, pero todavía está lejos de los niveles anteriores. En el primer semestre de 2026, el arrendamiento representó el 23% de las transacciones de vehículos nuevos.

Las cuotas más altas frenan el arrendamiento
Los precios de los contratos son uno de los principales factores detrás de esta caída. Los fabricantes de automóviles redujeron algunas de las promociones que antes ayudaban a mantener bajas las mensualidades.
Para muchos consumidores, la diferencia es evidente al momento de renovar. Quienes terminan un contrato pueden encontrar que el nuevo pago mensual cuesta varios cientos de dólares más.
“El cliente todavía desea arrendar”, explicó David Ferraez, concesionario de General Motors en Nueva Jersey. Sin embargo, el aumento de las mensualidades dificulta que los compradores acepten las nuevas condiciones.
Menos arrendamientos afectan a los concesionarios
La caída del arrendamiento también tiene consecuencias para los concesionarios. Los contratos permitían que muchos clientes regresaran después de unos años para cambiar su vehículo por uno nuevo.
Con menos arrendamientos, ese flujo de compradores también se reduce. Esto representa un reto para una industria que busca recuperar la demanda y mantener el movimiento del mercado de vehículos nuevos.
La situación también afecta directamente a los consumidores. Las mensualidades más altas han llevado a algunos compradores a buscar alternativas para reducir sus pagos.
Créditos más largos para pagar menos cada mes
Una de esas alternativas es extender el plazo del financiamiento. Algunos compradores optan por préstamos que pueden alcanzar hasta siete años.
Un plazo más largo permite reducir el pago mensual. Sin embargo, también significa que el consumidor permanece más tiempo pagando el vehículo.
Esta tendencia refleja un problema más amplio en Estados Unidos: la dificultad para acceder a vehículos nuevos a precios que se ajusten al presupuesto de los hogares.
El reto de recuperar al consumidor
El arrendamiento recuperó parte del terreno perdido después de la pandemia, pero todavía no alcanza su participación histórica.
Pasar del 17% durante la crisis de suministro al 23% en el primer semestre de 2026 muestra una recuperación. Sin embargo, el mercado aún está siete puntos porcentuales por debajo del 30% registrado antes de la pandemia.
Para fabricantes y concesionarios, el desafío será ofrecer condiciones que vuelvan a resultar atractivas para los consumidores. Si las cuotas continúan elevadas, el arrendamiento podría seguir perdiendo espacio frente a otras formas de financiamiento.
El comportamiento del mercado muestra que el precio sigue siendo un factor decisivo. Mientras los compradores buscan opciones más accesibles, la industria automotriz tendrá que encontrar nuevas estrategias para recuperar la demanda.


