El desempeño del puerto de Acajutla se consolidó como uno de los principales indicadores de la dinámica económica de El Salvador durante 2025. La principal terminal marítima del país cerró el año con un crecimiento relevante en el movimiento de carga, reflejo de una mayor actividad productiva, un comercio exterior más activo y mejoras en la eficiencia logística.
De acuerdo con datos oficiales de la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA), el volumen total movilizado por el puerto registró un incremento del 11.2 % al cierre del año. Este resultado estuvo acompañado por avances en indicadores operativos clave, entre ellos un aumento del 10.7 % en el número de unidades movilizadas, un crecimiento del 12 % en TEUs —la medida estándar de contenedores de 20 pies— y una expansión del 4.91 % en toneladas métricas de carga contenerizada.
El dinamismo del puerto estuvo estrechamente vinculado al comportamiento de las importaciones, especialmente de insumos estratégicos para sectores productivos como la industria y la construcción. Productos como acero, maíz, clinker, trigo y cemento mostraron mayores volúmenes de ingreso, lo que evidencia una demanda interna sostenida y una economía en fase de expansión operativa.
En el ámbito exportador, Acajutla mantuvo su papel clave como plataforma de salida para la producción nacional hacia los mercados internacionales. La exportación de azúcar —tanto a granel como empacada— lideró los envíos, junto con otros productos industriales que fortalecen la balanza comercial y la presencia del país en el comercio regional y global.
CEPA atribuyó estos resultados a los esfuerzos orientados a modernizar la infraestructura logística y optimizar los procesos operativos del sistema portuario. La institución destacó que, mediante la Unión Portuaria del Pacífico, se ha avanzado en la adopción de estándares internacionales que fortalecen la competitividad, la seguridad y la eficiencia del puerto.
En conjunto, el cierre de 2025 confirma al puerto de Acajutla como un activo estratégico para la economía salvadoreña. Su crecimiento sostenido no solo mejora la capacidad logística del país, sino que también contribuye a reducir costos, facilitar el comercio y apoyar el desarrollo de los sectores productivos que dependen del transporte marítimo como eje clave de su competitividad.


