Más de 2.34 millones de salvadoreños recibieron remesas familiares en 2025, de acuerdo con datos oficiales del Banco Central de Reserva (BCR), consolidando a estos flujos como uno de los principales motores de liquidez y consumo en la economía nacional.
Desde 2023, el BCR incorporó a su oferta estadística el desglose del número de beneficiarios, lo que permite un análisis más preciso del impacto social y financiero de estos envíos. En 2025, los receptores aumentaron en 65,591 personas frente a 2024, cuando superaron los 2.27 millones, lo que representa un crecimiento interanual del 2.8 %.
Brecha de género: crecimiento más acelerado en hombres
El informe revela que el 55.9 % de los beneficiarios corresponde a mujeres, con 1.31 millones de salvadoreñas receptoras. Aunque la cifra creció en 18,150 personas respecto a 2024 —equivalente a un alza del 1.4 %—, el dinamismo fue mayor en la población masculina.
Los hombres beneficiados aumentaron un 9.1 %, al pasar de 944,750 en 2024 a más de 1.03 millones en 2025, es decir, 86,181 nuevos receptores. Este segmento representa el 43.9 % del total. En tanto, 1,268 beneficiarios (0.05 %) no fueron clasificados al momento del cobro, categoría que mostró una reducción significativa frente al año anterior.
Casi $10,000 millones y crecimiento de dos dígitos
El flujo total de remesas cerró 2025 con un crecimiento del 17.8 %, al superar los $9,987.9 millones. Este desempeño cobra relevancia en un contexto marcado por el endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos, principal origen de los envíos, y el temor a deportaciones entre la diáspora salvadoreña.
El ingreso de divisas por remesas no solo fortalece la balanza de pagos, sino que sostiene el consumo interno, impulsa el comercio minorista y mejora la capacidad de pago de los hogares, con efectos directos en sectores como vivienda, educación y servicios financieros.

Puntos de pago: mayor capilaridad y competencia
El aumento en la recepción también ha ampliado la red de puntos pagadores. Las instituciones financieras continúan concentrando el 82 % de los pagos, equivalentes a $8,190.2 millones. En este grupo se incluyen agentes remesadores, bancos, cooperativas, sociedades de ahorro y crédito, cajas de crédito y subagentes.
Sin embargo, el comercio minorista gana terreno. Minisúper y mercados representaron el 6 % de los pagos, con $596.9 millones al cierre de 2025, reflejando una mayor capilaridad y acceso en zonas urbanas y rurales.
Por su parte, las remesas en efectivo o “de bolsillo” alcanzaron el 3.9 % del total, con $391.7 millones, tras crecer un 18 % respecto a 2024. Esta modalidad, utilizada para evitar comisiones de intermediación, implica el envío de dinero a través de amigos o familiares que viajan al país.
Impacto macroeconómico
El comportamiento de las remesas en 2025 confirma su papel estratégico como estabilizador económico. Además de representar una de las principales fuentes de divisas, estos recursos sostienen la demanda interna en un entorno internacional incierto.
El reto hacia adelante será profundizar la inclusión financiera de los receptores y canalizar una mayor proporción de estos flujos hacia el ahorro, la inversión productiva y la digitalización de pagos, con el fin de potenciar su impacto estructural en la economía salvadoreña.


