El sector agropecuario salvadoreño ha logrado contener uno de los riesgos sanitarios que históricamente ha golpeado la productividad ganadera en la región: el gusano barrenador. Gracias a la coordinación entre productores y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el país se posiciona como uno de los que mejores resultados ha obtenido en el control de esta plaga, con efectos directos en la estabilidad económica del rubro.
Mateo Rendón, coordinador de la Mesa Agropecuaria, Rural e Indígena, explicó que las acciones implementadas no solo permitieron reducir la infestación a niveles mínimos, sino también evitar impactos financieros significativos para los ganaderos. “No se ha erradicado completamente, pero está bajo control, lo que ha sido clave para sostener la producción y evitar pérdidas económicas”, señaló en una entrevista televisiva.

Rendón subrayó que El Salvador es actualmente el país menos afectado por el gusano barrenador en Latinoamérica, logro que incluso ha sido reconocido a nivel regional, particularmente en Honduras. Este resultado, añadió, responde a una estrategia integral que combinó campañas de concientización, acceso oportuno a insumos y una respuesta institucional más ágil.
Como parte de estas medidas, el MAG facilitó la importación de productos especializados y promovió la participación de laboratorios nacionales para el desarrollo de soluciones locales, reduciendo costos y asegurando un abastecimiento constante para los ganaderos. Esta coordinación permitió realizar un barrido sanitario en todo el territorio, fortaleciendo la prevención y el control de la enfermedad parasitaria.
Si bien se reportaron casos de afectación en distintas zonas del país, Rendón destacó que no se registraron pérdidas que comprometieran la economía del sector. En términos económicos, el control del gusano barrenador no solo protege la salud del hato ganadero, sino que también contribuye a la sostenibilidad productiva, la seguridad alimentaria y la competitividad del sector agropecuario salvadoreño.


