El Programa Mundial de Alimentos (WFP) anunció una inversión de $3.8 millones para ejecutar acciones anticipadas en el Triángulo Norte de Centroamérica, como parte de una estrategia de mitigación económica ante el riesgo de sequía previsto para 2026, un fenómeno que podría afectar la producción agrícola y la estabilidad de ingresos en comunidades rurales.
Del monto total, el organismo prevé beneficiar a 75,000 personas en El Salvador, Guatemala y Honduras, regiones consideradas altamente vulnerables al cambio climático por su dependencia de la agricultura de subsistencia y por su exposición recurrente a eventos climáticos extremos.
En el caso de El Salvador, el programa contempla apoyar a 4,300 salvadoreños en la zona occidental, quienes recibirán transferencias monetarias anticipadas, un mecanismo utilizado por organismos multilaterales para reducir pérdidas económicas antes de que ocurran emergencias climáticas.

Impacto económico del riesgo climático
El WFP explicó que la activación del plan se basa en pronósticos climáticos que advierten un posible déficit de lluvias en el Corredor Seco centroamericano, lo que incrementa el riesgo de sequía y de caída en la producción de granos básicos, uno de los principales motores de la economía rural.
Según el organismo, las acciones anticipadas permiten que las familias protejan sus medios de vida, eviten endeudamiento o venta de activos productivos y mantengan su capacidad de consumo, reduciendo el impacto en las economías locales.
Las alertas se respaldan en análisis del Centro de Predicciones Climáticas, adscrito a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, que mantiene vigilancia sobre el posible desarrollo del fenómeno El Niño, el cual podría intensificarse a mediados de 2026 y generar condiciones más secas en la región.
Agricultura, el sector más expuesto
Un estudio del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) señala que cerca del 70 % de las pérdidas por eventos extremos asociados al cambio climático se concentran en sectores estratégicos como agricultura, vivienda y transporte, áreas clave para el crecimiento económico y la seguridad alimentaria del país.
En El Salvador, los episodios de sequía suelen impactar con mayor fuerza a productores de maíz y frijol, así como al sector ganadero, debido a la escasez de agua y pasto, lo que se traduce en menor producción, aumento de precios y presión sobre los ingresos familiares.
El WFP indicó que las transferencias en efectivo forman parte de un modelo de finanzas anticipatorias, utilizado cada vez con mayor frecuencia en la región para reducir costos de respuesta ante emergencias y proteger la actividad económica en zonas vulnerables.


