El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) oficializó la extensión de la emergencia zoosanitaria por la presencia del gusano barrenador del ganado en todo el territorio nacional, una decisión que tendrá implicaciones directas en la producción pecuaria, la logística agroindustrial y el comercio regional de animales vivos y productos cárnicos.
El acuerdo ministerial, suscrito por el viceministro Óscar Domínguez y publicado en el Diario Oficial el 30 de enero de 2026, prorroga hasta por seis años la medida inicialmente decretada el 20 de febrero de 2025, cuando se activó la primera alerta sanitaria tras la reaparición del parásito.
De acuerdo con el documento, la vigencia ampliada podrá reducirse o extenderse según la evolución epidemiológica y la efectividad de las acciones de control implementadas por la autoridad. El MAG basará cualquier ajuste en informes técnicos que evalúen la presencia del gusano barrenador y el impacto de las medidas sanitarias en campo.

Impacto económico y obligaciones para el sector
La ampliación de la emergencia implica la continuidad de las disposiciones establecidas en el Acuerdo Ministerial N.° 16, emitido el 30 de enero de 2025, específicamente en los numerales 2 al 25, siempre que no contravengan la normativa vigente.
Entre las medidas vigentes destacan:
- La obligación de reportar al MAG cualquier caso sospechoso.
- La autorización para que autoridades ingresen a fincas, establos y centros de sacrificio.
- La delimitación de zonas de contención sanitaria.
- Protocolos de vigilancia epidemiológica y control de movilización.
Para el sector ganadero, estas disposiciones suponen mayores costos operativos en bioseguridad, monitoreo y trazabilidad, pero también buscan evitar un impacto mayor en productividad, exportaciones y reputación sanitaria del país.
Resurgimiento tras tres décadas
El primer caso del nuevo brote se detectó en diciembre de 2024 en el distrito de Sociedad, en Morazán Sur, tres décadas después de que la enfermedad fuera erradicada en El Salvador.
Datos públicos del Sistema de la Integración Centroamericana indican que, al 28 de junio de 2025, el país acumulaba 2,973 casos confirmados.
Especialistas atribuyen el resurgimiento al cambio climático. Las altas temperaturas habrían facilitado la expansión de la mosca Cochliomyia hominivorax desde Sudamérica, cruzando la selva del Darién hacia Panamá y posteriormente extendiéndose por Centroamérica hasta México.
Riesgo sanitario y cadena de valor
El gusano barrenador se alimenta de tejido vivo en animales de sangre caliente, incluidos bovinos, porcinos, mascotas e incluso humanos. Más allá del impacto sanitario, el brote representa un riesgo económico para la cadena de valor cárnica: reducción en rendimiento productivo, incremento en costos veterinarios y posibles restricciones comerciales si la situación epidemiológica se agrava.
Con la ampliación de la emergencia, el MAG busca consolidar un marco de respuesta de mediano plazo que otorgue previsibilidad regulatoria al sector, mientras se fortalecen las acciones de contención y vigilancia.


