Aunque el dragado en Puerto Quetzal sufrió un retraso desde diciembre, su inicio en febrero marca un paso crucial para incrementar la eficiencia del principal puerto guatemalteco. Con un presupuesto de Q25 millones ($3.3 millones), la obra se financia mediante un esquema de Alianza Público-Privada (APP), que alinea intereses del sector privado y Empresa Portuaria Quetzal (EPQ), evitando desembolsos estatales directos.
El objetivo central del dragado es recuperar la profundidad necesaria en cuatro dársenas clave, permitiendo a los buques operar con carga completa y reduciendo los tiempos de espera, que pueden superar los 30 días. La dársena de Zeta Gas será la primera intervenida, seguida por Repimex, la terminal de cruceros y finalmente APM Terminals y el muelle comercial y auxiliar, con profundidades adaptadas a la infraestructura y flujo de tráfico marítimo.
El impacto económico proyectado es significativo: entre 2.1 y 3.9 millones de toneladas métricas adicionales podrían movilizarse en los próximos tres años. La eficiencia en los tiempos de fondeo varía según el tipo de carga, destacando la reducción en operaciones de carga rodada y contenerizada, mientras que graneles líquidos y sólidos experimentarán mejoras notables en sus ciclos de manejo.
El modelo APP no solo garantiza el financiamiento sin comprometer el presupuesto público, sino que también involucra directamente a los usuarios portuarios en la gestión operativa. Esto posiciona a Puerto Quetzal como un nodo competitivo en la región, donde las inversiones estratégicas y la optimización de infraestructura se traducen en beneficios directos para importadores, exportadores y operadores logísticos.
Con el dragado en marcha, Puerto Quetzal busca consolidar su papel como motor del comercio marítimo en Guatemala, asegurando eficiencia, reducción de costos logísticos y una gestión sostenible bajo un modelo innovador de financiamiento colaborativo.


