El Gobierno de El Salvador, a través de disposiciones aprobadas por la Asamblea Legislativa, permitirá a los viajeros introducir bienes nuevos libres de impuestos durante las festividades de Navidad y Año Nuevo, en un beneficio que estará vigente del 1 de diciembre de 2025 hasta el 31 de enero de 2026. La medida, que busca reconocer la contribución económica de los salvadoreños en el exterior, contempla la exoneración de derechos e impuestos, incluido el Impuesto a la Transferencia de Bienes Muebles y a la Prestación de Servicios (IVA), para bienes cuyo valor en aduana no supere los $3,000.
El decreto establece que los visitantes podrán ingresar estos productos por vía aérea, terrestre o marítima, ampliando el monto permitido respecto a la Ley de Equipajes de Viajeros Procedentes del Exterior. Entre los bienes autorizados se incluyen prendas de vestir, medicinas, libros, instrumentos de profesión u oficio, instrumentos musicales y artículos de uso personal, lo que representa un alivio económico y una oportunidad para fortalecer el comercio familiar durante la temporada festiva.
No obstante, la normativa excluye del beneficio a transportistas, gestores de encomiendas y tripulantes de medios de transporte que realizan tráfico regular de pasajeros y mercancías, cuando ingresen en ejercicio de su actividad.

La iniciativa, promovida cada año por la bancada de Nuevas Ideas, busca reconocer el aporte de los salvadoreños en el exterior, quienes a través del envío de remesas representan una fuente fundamental de divisas para el país, dinamizando la economía y fortaleciendo sectores estratégicos como comercio y turismo. El aumento de la afluencia de viajeros en los últimos años, impulsado por mayores niveles de seguridad, refuerza además el impacto positivo de esta medida en la actividad económica nacional.
Expertos en economía señalan que la exoneración temporal de impuestos a viajeros no solo beneficia a las familias que reciben estos bienes, sino que también contribuye a la circulación de divisas, promueve el consumo y genera un efecto multiplicador en distintos sectores productivos, consolidando a El Salvador como un destino abierto y competitivo durante la temporada navideña y de inicio de año.


