El crecimiento del crédito al consumo en El Salvador sigue acelerándose, impulsado por un mayor número de tarjetas en circulación y un aumento significativo en los usuarios con deuda. No obstante, la adopción de este instrumento financiero aún enfrenta desafíos estructurales vinculados a la educación financiera.
Durante 2025, el parque de tarjetas de crédito alcanzó 1,577,186 unidades, lo que representa un incremento interanual del 11.3 %, según datos del Observatorio de la Defensoría del Consumidor, basados en cifras de la Superintendencia del Sistema Financiero.
El dinamismo del sector también se refleja en el número de deudores, que superó el millón por primera vez en noviembre y cerró diciembre en 1,022,870 personas. Este aumento del 22.3 % interanual evidencia una mayor dependencia del financiamiento a corto plazo por parte de los hogares.
Para enero de 2026, el mercado mantuvo su tendencia alcista, con 1,593,667 tarjetas activas y más de 1.03 millones de deudores, consolidando una base de usuarios en expansión.
Pese a estos avances, el acceso sigue siendo limitado. La Encuesta de Inclusión Financiera del Banco Central de Reserva revela que menos del 11 % de la población ha utilizado tarjetas de crédito en el último año, con una marcada diferencia entre hombres y mujeres.
El reto, coinciden analistas, no es solo ampliar la cobertura, sino mejorar la calidad del uso. La educación financiera, el control del gasto y la comprensión de las tasas de interés serán determinantes para evitar que el crecimiento del crédito se traduzca en mayores niveles de sobreendeudamiento.
En última instancia, el avance del crédito en El Salvador refleja una economía más bancarizada, pero también plantea la necesidad de fortalecer las capacidades de los consumidores para tomar decisiones financieras informadas.


