La estructura del sistema financiero podría experimentar ajustes relevantes si prospera la solicitud presentada por el Ministerio de Economía ante la Asamblea Legislativa para derogar el artículo 10 de la Ley de Bancos, decreto legislativo vigente desde 1999.
La medida apunta a remover disposiciones que, según la cartera económica, limitan la entrada de nuevos actores al mercado de intermediación financiera. Con ello, el Gobierno busca fortalecer la competencia y expandir el acceso al crédito como motor de inversión, consumo y desarrollo productivo.

Crédito como eje de crecimiento económico
El acceso oportuno a financiamiento es uno de los principales determinantes del dinamismo empresarial. En ese sentido, la propuesta se alinea con una estrategia de política económica enfocada en facilitar recursos para capital de trabajo, expansión empresarial y proyectos de inversión.
La eliminación de obstáculos regulatorios podría incentivar la aparición de nuevos modelos de negocio financieros, generando un entorno más competitivo y flexible. Esto, en teoría, favorecería condiciones más atractivas para los usuarios del sistema financiero.
Efectos esperados en el mercado
Especialistas en economía señalan que una mayor apertura en la intermediación financiera puede traducirse en mayor innovación, reducción de costos de financiamiento y ampliación de la base de usuarios bancarizados. No obstante, advierten que el proceso deberá acompañarse de una supervisión robusta para preservar la estabilidad del sistema.
La discusión legislativa será determinante para definir el alcance real de la reforma y su impacto en la estructura del mercado financiero nacional.


