Los cafés de especialidad producidos en las zonas altas de Santa Ana reafirmaron su liderazgo dentro del mercado premium tras la premiación de la Taza de Excelencia El Salvador 2026, organizada por el Instituto Salvadoreño del Café (ISC), donde tres productores se posicionaron en la cima de las principales categorías del certamen.
El evento, considerado una de las plataformas más relevantes para la promoción del café de alta calidad en el país, reconoció a fincas que destacan por procesos diferenciados, perfiles sensoriales complejos y altos estándares de producción orientados al mercado internacional.

En la categoría de cafés con procesos lavados, semilavados y honey, el primer lugar fue para la Finca La Esperanza, de Inversiones Santanalo S.A. de S.V., con una puntuación de 91.95, obtenida a partir de un lote de variedad Bernardina procesado bajo método honey. Este resultado consolida su posición dentro del segmento de cafés de especialidad con mayor valor agregado.
Por su parte, en la categoría de procesos naturales, el productor Henri Milton Morales Umaña, de Finca Los Morales, alcanzó el primer lugar con 91.70 puntos, gracias a un lote de variedad Geisha procesado naturalmente, uno de los perfiles más demandados en mercados de alto valor.
En la categoría experimental, el primer lugar fue para la Finca San Andrés, del productor José Alfredo Recinos Rivas, con 90.55 puntos, destacando un proceso natural anaeróbico de variedad Geisha, una técnica que continúa ganando relevancia en la innovación cafetalera salvadoreña.
Durante la ceremonia, el presidente del ISC, Mauricio Sansivirini, subrayó la relevancia del café como eje cultural y económico del país, destacando el esfuerzo de los productores que posicionan a El Salvador en el mapa global de cafés de especialidad.
La edición 2026 reunió 108 muestras a nivel nacional, evaluadas bajo rigurosos estándares internacionales que consideran atributos como aroma, acidez, cuerpo y complejidad sensorial, con la participación de jueces internacionales especializados.

Además de los ganadores principales, el certamen definió los lotes que avanzarán a la subasta internacional de julio, donde compradores globales competirán por cafés salvadoreños de alta puntuación, reforzando la cadena de valor del sector.
El desempeño de los productores de Santa Ana en esta edición confirma una tendencia sostenida: el café salvadoreño no solo compite por volumen, sino por diferenciación, calidad y narrativa de origen, factores clave para su consolidación en mercados especializados y de alto precio.


